EL APRENDIZAJE DEL INGLÉS Y EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA

La educación bilingüe es como una pintura impresionista, muy atractiva desde lejos pero poco clara y confusa desde cerca.

Orfield

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- Mónica Soldevila -

Hemos oído decir miles de veces que los niños pequeños son esponjas y que lo aprenden todo. Esto es debido a que, como ya explicaron Penfield y Roberts en 1959, su cerebro está dotado de una enorme plasticidad que irá decreciendo a medida que se hacen mayores.

Ello no significa que vayan a aprender todo lo que sus padres se propongan que aprendan, ni que lo hagan de cualquier manera. Los padres podemos influir notablemente en el desarrollo de la inteligencia de nuestros hijos, pero para ello tenemos que entender primero cómo funciona el cerebro infantil, ya que en muchas ocasiones, queriendo lo mejor para ellos, estamos cometiendo errores fatales que conseguirán, justamente, el efecto contrario. Citaré como ejemplo una frase que me dicen muchos padres, haciendo uso de las nuevas tecnologías, y con la intención de demostrar cómo ayudan a sus hijos:

- Yo le pongo a mi hijo los dibujos en inglés. Y así aprende inglés.

¿Realmente crees que es tan fácil?

En este post, intentaré explicar los últimos descubrimientos en educación, citando investigaciones que han contribuido a mejorar la calidad de la enseñanza, adaptando los métodos a las necesidades de los niños. Mi intención es que aprendáis a potenciar la inteligencia de vuestros hijos y que entendáis por qué ponerle al niño los dibujos en inglés es absurdo, además de que no va a aprender inglés de ese modo, vas a conseguir que aborrezca el inglés y no quiera estudiarlo en el futuro.

Según Noam Chomsky, los niños nacen con un sistema gramatical innato que les permite aprender una lengua (o más). El proceso de aprendizaje tiene lugar cuando el niño toma contacto con un ambiente en el que se habla la lengua en cuestión, y gracias a la interacción social esa lengua se desarrolla. Por lo tanto, el proceso de aprendizaje es un proceso inconsciente donde los niños aprenden a hablar sin instrucción explícita, de forma natural. Este proceso acaba alrededor de los cinco años, que es cuando todos los niños del mundo pueden hablar su lengua materna con fluidez y sin esfuerzo.

De esto deducimos que, para aprender una lengua, los niños necesitan comunicarse con ella, hablar y que les hablen, pero no sólo eso, además, necesitan oír como hablan sus padres entre ellos, cómo hablan otras personas. Debemos tener en cuenta que la lengua no es sólo un idioma con el que te comunicas y ya está; la lengua materna lo es todo, tu personalidad, tu cultura, lo que te identifica dentro de un grupo social y el mecanismo mediante el cual seguirás aprendiendo más cosas a lo largo de tu vida.

Glenn DomanGlenn Doman, creador de los Bits de Inteligencia, fue un médico norteamericano que fundó los institutos para el Desarrollo del Potencial Humano, en Philadelphia, a finales de los años 50. Empezó trabajando con niños que presentaban lesiones cerebrales, consiguiendo desarrollar habilidades cognitivas similares y, en algunos casos, superiores a las de los niños sanos. Fue por ello que decidió aplicar su método también a niños sanos consiguiendo resultados sorprendentes. Demostró que era más fácil enseñar a leer a un niño de 12 meses que a uno de 7 años. Hizo estudios con niños de todo el mundo y descubrió que se puede enseñar a leer a los bebés, que se puede enseñar matemáticas o una lengua extranjera a un niño de 12 meses, que se puede enseñar a un recién nacido a nadar, que se puede enseñar a un niño de 18 meses a tocar un instrumento…

Su método implica en todo momento a los padres ya que una de sus principales características es el amor y el cariño con que pueden enseñar las mamás y los papás. Doman decía que las mejores maestras son las madres, y que si se enseña todo esto a un niño antes de los 6 años con cariño, amor y respeto, su inteligencia se multiplica. Los niños más listos tienen menos motivos para pedir ayuda porque son más autosuficientes. Sonríen más, son más felices; tienen menos necesidad de pegar a otros niños. Si además, aprenden en un ambiente tranquilo, en el que se sienten respetados y queridos desarrollan habilidades sociales.

A menos que uno de los progenitores sea inglés, el aprendizaje del inglés no podrá considerarse natural. Es preferible que si los padres no saben inglés, dejen que sea otra persona la que se lo enseñe al niño. Lo que sí que pueden hacer los padres es desarrollar la inteligencia de su hijo interactuando con él.

Si realmente quieres que aprenda inglés puedes llevarlo a un colegio británico (para esto necesitarás unos 500€ mensuales por cada hijo), ponerle una nanny inglesa durante unas horas al día o apuntarlo a clases de inglés que sean del agrado del niño como teatro, canciones, actividades de tiempo libre, lo que sea mientras sean impartidas por personal cualificado y el niño vaya contento. Esto es necesario debido a que las horas de inglés que se imparten en el colegio no son suficientes para que se desarrolle el mecanismo natural de adquisición de una lengua. El niño necesita encontrarse en situaciones en las que se vea obligado a utilizar el inglés para comunicarse. Como España no es un país de habla inglesa, estas situaciones tienen que ser creadas. De este modo es como se enseña en el colegio, pero hacen falta muchas más horas. Por lo que es positivo que los niños, después del colegio, tengan más ocasiones de interactuar en inglés.

Es conveniente que la persona que habla inglés al niño no le hable nunca en español, pues los niños, si ven que puedes entenderles en su lengua materna no hacen el esfuerzo de expresarse en inglés porque no sienten la necesidad. Recordemos que su pensamiento no funciona igual que el nuestro. El hecho de ponerle los dibujos en inglés pondrá nervioso al niño porque de repente sus personajes hablarán de una manera que él no entiende; hay niños que reaccionan llorando y protestando y niños que dejan de prestar atención a la TV y se ponen a jugar con otras cosas. Al no haber interacción entre el niño y los dibujos, el mecanismo de adquisición del lenguaje, no se pone en funcionamiento. Nota: si el niño estuviera inmerso en un ambiente inglés unas 10 horas a la semana como mínimo, sí que sería capaz de ver sus dibujos animados en inglés. Este tema ha suscitado mucha polémica entre los profesores de inglés por el hecho de que se está vendiendo a las familias algo que no es real. De hecho, es incompatible recortar en Educación, eliminar programas y profesorado y aumentar la ratio en las aulas, con mejorar el nivel de inglés de nuestros alumnos. Recordemos que el inglés es una asignatura muy difícil, de las más suspendidas en colegios e institutos españoles, y la única manera de aprenderla es dedicando horas. Por  eso, y con el fin de despertar curiosidad e interés por la asignatura, en los primeros cursos, el inglés se introduce a través del juego y la música. Cuando en primaria los niños van a ver una película o una obra de teatro en inglés, éstos son preparados durante semanas por el profesor para  entenderla.

En infantil y primer ciclo de primaria se emplea el método natural, pues los niños pequeños están acostumbrados a no entender muchas cosas cuando los adultos hablamos; no tienen interferencias producidas por su lengua materna y adquieren estructuras y vocabulario sin esfuerzo y con una pronunciación que roza la perfección. En el segundo y tercer ciclo de primaria, así como en secundaria y cursos posteriores ya es necesario profundizar en la enseñanza de la lengua inglesa: lo que equivale a clase de lengua como asignatura: la gramática (sintaxis, morfología, ortografía y prosodia). A esta edad, el alumno lo pide porque lo necesita, ya no puede aprender de forma natural con tanta facilidad como los pequeños, además el nivel de exigencia es mayor.

Hoy en día existen infinidad de juegos educativos para PC o Tablet. A los niños les atraen mucho los ordenadores y las tabletas. Puedes, por ejemplo, ponerle juegos para memorizar vocabulario en inglés, puzles interactivos, canciones con dibujos animados, juegos interactivos de construcción… de manera que, mientras el niño juega y se divierte, vaya escuchando el vocabulario en inglés. Verás como en unos días repite palabras e incluso frases como “Well done!”, “Let’s go!”, “Great job!”…

Otra aportación muy interesante para el mundo de la educación es: Las inteligencias múltiples de Gardner. El Dr. Howard Gardner defiende 8 tipos de inteligencia; una persona puede tener unas más desarrolladas que otras y ser mejor en unos campos que en otros. Normalmente los alumnos que destacan en el aprendizaje del inglés son aquellos que tienen más desarrollada la inteligencia lingüística, la inteligencia lógico-matemática y la inteligencia cinético-corporal.

Tipos de inteligencia

La inteligencia lingüística te proporciona facilidad para expresarte y formar oraciones complejas en tu lengua materna, si la tienes desarrollada será más fácil hacer lo mismo en otro idioma. Por el contrario, si no dominas bien tu propio idioma, mucho menos vas a hablar un idioma extranjero.

La inteligencia lógico-matemática es necesaria para entender las diferencias metalingüísticas, es decir, la relación entre la lengua y la cultura. Las personas tendemos a pensar que nuestro idioma es el modelo a seguir por todos los demás idiomas del mundo. Esto, teniendo en cuenta que en el mundo se hablan más de 3000 lenguas, suena incluso pretencioso. Cada lengua tiene estructuras sintácticas, morfológicas y semánticas distintas, por lo tanto, a medida que el alumno se vaya introduciendo poco a poco en el aprendizaje de la nueva lengua, irá tomando conciencia de que hay expresiones y formas gramaticales que no pueden ser traducidas a su propia lengua en sentido literal.

Un ejemplo de esto lo encontramos en la dificultad que tienen los niños españoles para aprender la negación en inglés. Esto es debido a que, en nuestro idioma, transformamos una oración afirmativa en negativa, simplemente añadiendo “NO”. En inglés, además de utilizar un auxiliar para formar oraciones negativas, los alumnos se encuentran con que ni si quiera saben en qué lugar de la oración colocarlo.

I don’t know             She doesn’t know             Didn’t he know?

 No lo sé                   Ella no lo sabe                ¿Él no lo sabía?

La inteligencia cinético-corporal está relacionada con la habilidad oral del aprendiz. Esta habilidad tiene que ver con la capacidad para desarrollar y controlar ciertos músculos del cuerpo, ya que para la producción del habla necesitamos poner en movimiento una serie de órganos (mandíbula, labios, lengua, cuerdas vocales…). Los movimientos de estos órganos difieren de una lengua a otra, por lo tanto el “adiestramiento” muscular de estas partes es importante. Hay que tener en cuenta que en inglés hay más sonidos que en español. Si nos fijamos solamente en los sonidos vocálicos nos encontramos con que el inglés cuenta con 12, frente a los 5 del español o los 7 del valenciano o el catalán.

Sin duda, lo que más les gusta a los niños es que sus padres pasen tiempo con ellos, que jueguen con ellos, que les cuenten historias. Mediante el juego y los cuentos un niño puede aprender mucho de sus padres. No es necesario saber muchas historias ya que, cuando son pequeños, puedes contarles la misma varias veces, no se cansan de escucharla. Inventa historias, o modifica las que ya sabes. Por ejemplo: los protagonistas de la historia llegan a un castillo, o a una cueva, o a un pozo… pero hay un guardián que no deja pasar si no cuentas hasta 10 en inglés, cuando el niño ha escuchado la historia varias veces, seguro que es capaz de ayudarte a contar en inglés si se lo pides para que el guardián deje pasar a los protagonistas.

En tus cuentos pueden aparecer elementos como por ejemplo “un volcán”, así aprovechas para explicarle que echa fuego y cómo la lava cae ladera abajo. En los cuentos infantiles vale cualquier cosa que quieras que aprendan: los colores del arco iris, la tabla del 3, los nombres de los planetas del Sistema Solar, el nombre del presidente del gobierno…

Cuando ya saben leer puedes buscar lecturas interesantes (que le gusten al niño, no a ti), ampliar información sobre temas que le atraigan…

Insisto en que debemos respetar la edad madurativa del niño y sus gustos. Si le obligamos a hacer cosas que no le gustan, sin motivarle, sin jugar y sin que sea divertido para él, nada de lo que hayamos hecho habrá valido la pena. Es muy importante escuchar a nuestros hijos, conocerles, saber qué les gusta… no pretendamos que, con cuatro años, piensen ya en su futuro o en su jubilación. Los niños son sabios y pueden enseñarte mucho.

Hay un cortometraje de JAF Producciones, ¿Bailamos? que te hará reflexionar. Ha sido eliminado de Youtube pero puedes verlo aquí.

Como ya explicaba en mi entrada ¿Puedo influir en el desarrollo intelectual de mi hijo?, existen estudios que han demostrado que no sólo los genes marcan la inteligencia de una persona. La genética condiciona las características básicas de la formación del cerebro: el número total de neuronas que tendrá un adulto, y su agrupación y ubicación definitivas. Ahora se sabe que los estímulos del entorno son capaces de inducir el desarrollo de las prolongaciones de las neuronas y el establecimiento de conexiones entre ellas. Más importante que la cantidad de neuronas que tenga un sujeto es el número de conexiones que las propias neuronas establecen entre sí, ya que estas conexiones son la base de las funciones cerebrales y, por lo tanto, de nuestras capacidades. En definitiva, la inteligencia de un niño puede ser desarrollada por la gente que le rodea y, el momento clave para hacerlo es de los 0 a los 7 años. Este periodo es el que Doman llama “la génesis del genio”. Todo lo que el niño aprenda entre esas edades marcará su inteligencia para el resto de su vida. Esto no significa que después de los 7 años no puedan aprender nada, simplemente que sus neuronas dejarán de establecer conexiones y a partir de entonces, todo lo que aprendan será utilizando las conexiones ya establecidas. A más conexiones más capacidades.

Antes de los dos años el aprendizaje de una segunda lengua resulta imposible, puesto que es primordial que el niño entienda su lengua materna con precisión antes de introducirse en el estudio de una lengua diferente. El niño necesita diferenciar el vocabulario, la sintaxis, y otras características propias de la primera lengua con respecto a la segunda. Esto es distinto si el niño crece en un ambiente bilingüe en el que se hablen dos lenguas como ocurre por ejemplo en la Comunidad Valenciana con el castellano y el valenciano. Los niños bilingües tienen ventajas sobre los niños monolingües debido, entre otras causas, al desarrollo de la conciencia metalingüística y de las estrategias de aprendizaje de lenguas. El plurilingüismo es una experiencia enriquecedora para el desarrollo lingüístico y cognitivo.

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La edad es un factor importante en la adquisición de la segunda o la tercera lengua. Los niños mayores obtienen mejores resultados en las primeras etapas de adquisición de la lengua extranjera debido a su mayor desarrollo cognitivo, pero los más pequeños, después de unos años, acaban alcanzando y superando a los más mayores (Snow y Hoefnasel-Höhle, 1978).

 

Por ejemplo, un niño pequeño que todavía no tiene claras las nociones temporales y no domina los adverbios de tiempo “antes”, “después”, “ahora”… no podrá entender el presente, el pasado y el futuro. Un niño que no domina las nociones espaciales, no puede entender los adverbios de lugar, ni si quiera podrá distinguir entre los pronombres “este”, “ese” o “aquel”. Por este motivo en las primeras etapas los niños mayores aprenden más rápidamente.

Los niños de menor edad consiguen niveles de dominio lingüístico más próximos a los niveles nativos, ya que cuentan con ventaja en situaciones en las que se pueden utilizar mecanismos de aprendizaje implícitos, más cercanos a los utilizados en el aprendizaje de la lengua materna (Dekeyser, 2000; Muñoz, 2001).

 

También te recomiendo leer: ¿Puedo influir en el desarrollo intelectual de mi hijo?    Las competencias sociales.

 

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BIBLIOGRAFÍA:

Baker, C. (2001) Foundations of Bilingual Education and Bilingualism. Multilingual Matters (3rd ed.)

Birdsong, D. (1999) Second Language Acquisition and the Critical Period Hypothesis. Mahwah, NJ.

Cenoz, J. & U. Jessner (2000) English in Europe: The Acquisition of a Third Language. Clevedon: Multilingual Matters.

Doman, G. (1999) Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé. Ed. EDAF, S.L.U. Madrid.

Herdina, P. & Jessner, U. (2002) A Dynamic Model of Multilingualism. Clevedon: Multilingual Matters.

Jessner, U. (1999) Metalinguistic awareness i multilinguals: Cognitive aspects of third language learning. Language Awareness.

Jessner, U. (1996) Interlenguaje: pasado, presente y futuro. La competencia pragmática: elementos lingüísticos y psicológicos. Ed. J. Cenoz y J. F. Valencia.

Larsen-Freeman, D.: Introducción al estudio de la adquisición de segundas lenguas, Madrid: Gredos. 1994

Luque, G. (2000) Aprendiendo inglés mediante historias. Jaén: Universidad de Jaén.

Muñoz Liceras, J.: La adquisición de las lenguas extranjeras: hacia un modelo de análisis de la interlengua, Madrid: Visor, 1992.

O’Grady, W. (2005). How Children Learn Language. Cambridge. Cambridge University Press.

Penfield, Roberts (1981): Speech and Brain Mechanisms. Princeton University Press.

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